Circus mundi



Tras la pesada noche
nos regalan otra menos oscura
pero igual de ardua.
El sol sólo se adivina latente
y el alegre canto de las gaviotas
no es más que un puñal eterno forjado
de acero con aleación de oro.
Una noche larga se fue
pero otra nos regalan,
y una gran mancha anónima,
y un hombre,
y este hombre,
y esa joven muchacha- ella también-
sólo saben llorar
sin lágrimas:
quieren ver los rayos del sol, sus caras desnudas,
y el hombre conocer al Hombre
y este hombre sentirse Hombre.
Y esta muchacha –sí, ella también.
Pero la noche sigue siendo dura
y larga. Y lloran y lloran y lloran.
La esfera ignora: un plano la sostiene.
La gran mancha se extiende por el plano.
La esfera se estremece. Con estupor pero segura.
Y las flores diminutas no abren sus corolas
y el circo sigue a oscuras.
Una lámpara derrama petróleo
en la mesa mugrienta de un hotel opulento.
Y el carnaval prosigue, nocturno y decadente.
Los falsos se ríen de su propia falsedad.
Dicen que mañana verán el sol,
que las flores mañana sus rayos beberán,
y el vergel musitará melodía
de luz a sus oídos.
Y traerán gaviotas. Mañana.
Y que la gran masa que se desborda
construirá un parque sin acotaciones. Mañana.
Pero saben que la noche perdura
y que la esfera sigue sobre el plano
de la gran masa ignorada.
Y que la luz está eclipsada.
Sólo nos queda un pálido temblor. Lejano.
Apoyan sillas y escaleras
para alcanzar la luz.
Pero la luz sigue emprismada de oro, vedada:
su camino cortado y la oscura pared del vacío.
Llueven las lágrimas.
Y una mercancía de acero con aleación de oro
se clava en el plano de la ignorancia.
La superficie esférica los hace caer por meridianos.
Y la noche sigue y la nada abunda.
La lengua de la fuente hormiguea sanguijuelas.
Y de los ríos y los mares
sólo brotan burbujas hirvientes y de púrpura.
Y el pez se hospeda en el hotel
sin estrellas ni alfombra roja.
La niña tiene una muñeca de papel de fumar
en sus manos vírgenes.
Su hermano una botella de cianuro con azúcar.
Otro tuvo que robar libros de pequeños cuerpos ilustres.
No tenía bastante oxígeno embotellado.
Otros cuerpos, embatanados y blanquecinos, quisieron llevarlo
a una cueva con cerrojos de acero y barrotes.
E intentó volar y se partió un brazo.
Conoció la esfera. Sólo había mierda. Conoció
pocilgas bien acomodadas con nombres especiales.
Pero la mancha negra sigue como acróbata sobre el plano
e imagina una música para celebrar a la luz latente.
Cada pez obtiene su infinitésimo de oxígeno en botella
para engordar a los cerdos del circo.
Después perderán sus agallas
y descansarán en rodajas rodeados de lechuga y tomate.
Serán devorados por los pequeños cuerpos esféricos ilustres
que pueblan la esfera
que se sostiene sobre el plano.
Y la noche que sigue.

Aguadulce, agosto de 2008


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~ por Pedro Ferreira en 12/11/2012.

4 comentarios to “Circus mundi”

  1. Que decirte Pedro, mejor gritarlo: ¡que el verso ya no tiene misterios para vos!
    Me quedo con estos versos que aún retumban en el asombroso mundo de malabares (audaz y colorido) que nos has regalado:

    “La lengua de la fuente hormiguea sanguijuelas.
    Y de los ríos y los mares
    sólo brotan burbujas hirvientes y de púrpura.
    Y el pez se hospeda en el hotel
    sin estrellas ni alfombra roja.
    La niña tiene una muñeca de papel de fumar
    en sus manos vírgenes.”

    Sencillamente, fuera de serie. Mi admiración y aplauso.

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    • Jejeje, gracias, señor Poeta. Espero seguir sondeando esos misterios, alguno de cuyos descubrimientos a ti te debo. Me alegra que haya sido de tu agrado. La admiración es mutua, ya sabes.
      Un fuerte abrazo, Capitán, desde el país de los almendros.

      Me gusta

  2. ¡Uff, señorón poema! Con soltura, talento a raudales y total dominio, vas creando una atmósfera que envuelve, luego nos sumerge y nos lleva en torbellino de esplendorosa elocuencia a uno, dos, cientos de sentimientos con los que hay que lidiar cara a cara.
    Bravo señor, señorón poeta. Te admiro y te aplaudo de pie (no exagero).
    Besos fuertes como abrazos, hla, dmc

    P.D.
    También te quiero

    Me gusta

    • Muchas gracias, Liz, por tus palabras que no sé si merezcan mis letras. Me alegra que hayan sido de tu aprecio y con eso ya el verso cumple su misión. También se te quiere.
      Besos fuertes como abrazos dla htc.

      Me gusta

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