El baúl de sueños


Bruma se ha aclimatado a vivir entre cables y entre libros. Hay poco más en esta hacienda. Se hace pues gato cibernético y lector, amante de amantes platónicas y admirador de poetas muertos y vivos. Tanto que a veces me sorprende. Cuando regreso del trabajo diario puedo encontrarlo en los lugares más peregrinos. Puede estar presidiendo como rey la torre del ordenador o enredando entre las páginas de Caminos de Luz y no me sorprendería en absoluto que uno de estos días me corrija mis pequeños escritos.

También gusta de jugar al escondite, especialmente cuando me oye llegar. Mientras giro la llave en la cerradura ya me empiezo a preguntar dónde se habrá escondido. Miro y no lo veo. Lo llamo pero no sale. Creo que le gusta hacerse de rogar, pidiendo atención o examinando la mía, muy lejos de aquel Futuro entregado que me seguía por doquier. Bruma es menos emotivo, más intelectual y en el fondo un poco filósofo y poeta.

Hay en mi casa, arrinconado en un closet, un pequeño baúl. Era una especie de colección de recuerdos. Contiene desde el mechón de cabello de una relación ocasional hasta la carta no enviada nunca a la primera novia tras el ocaso. También conserva algún poema de juventud y muchos versos no escritos. A veces metía ahí entes inmateriales. Lo abría, lo miraba y depositaba con todo amor y cuidado aquel lirio de los jardines de Murillo recortado en la tarde, tal grabado, antiguo como el Quijote y mis anhelos, o ese balcón en flor de la calle Feria en bullicio de Jueves, los dientes del lagarto que mi padre decía haber metido en una bolsa y colgado de mi cuello para que no dolieran los míos mientras nacían, o aquella mirada furtiva a la chica del pelo lacio de la clase de latín. Y mil otras quimeras con frecuencia nacidas de mi mente. Contiene tantos recuerdos que a veces hurgar en él consume el Tiempo. Quizás por ello ya hace mucho que no lo abro. Ni para hurgar ni para meter nada nuevo.

Hasta la semana pasada. Aturdido por algún golpe de infortunio y como fantasma que se arrastra por el piso deambulaba yo  por el bosque de la nostalgia y por la bruma de los recuerdos. Fue un acto sin motivo, accidental. Como un tropiezo y en la caída se abriera y se desparramara por la memoria un arroyo infinito. Bruma estaba a mi lado en ese momento. Mirando, curioso, estudiando mis reacciones, como un psicoanalista cuando coge el bisturí para conciencias. A veces me inquieta como me mira. Parece querer meterse dentro de mí y habitar ahí dentro en un rincón mullido del alma. Algo que antes en mi vida sólo sentí con aquellos ojos ya ausentes.

Hoy, como de costumbre, Bruma no estaba a la vista cuando he llegado. Ni en el armario de la ropa ni bajo la cama. Tampoco bajo el sofá ni en el único rincón de la pequeña terraza donde algunas horas al día el sol de primavera se digna calentar el aire. Ni en el baño ni entre la montaña de libros que se apilan en la esquina del salón. Pareciera haber salido a buscar aventuras o haberse ido volando como alondra virtual allende los mares. Era raro, pues hasta el presente nunca ha pretendido salir de la casa que acoge nuestras horas.

Pero no, Bruma estaba en casa. O casi en casa. No recordaba ya el asunto del baúl de recuerdos de días antes. Entré en la habitación y me tiré en el lecho. Había sido una larga jornada de trabajo y el cansancio se alojaba en mis torcidas vértebras haciéndome sentir casi una columna de Bernini, espejo tantas veces del alma. Fue un suspiro impalpable o un temblor ligero. Un menudo roce o un tenue rumor. Pero venía de la cajita olvidada, que yacía allí en el suelo. La abrí con curiosidad y allí estaba Bruma y con él Futuro, Sinuhé y Antonio, Niebla y Luna, mascotas de otra época, con las que jugaba a romper la linealidad del tiempo. Desde hoy hay un nuevo rincón para Bruma y también para encontrarlo: el viejo baúl de los sueños.

Aguadulce, abril de 2010


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~ por Pedro Ferreira en 22/04/2010.

26 comentarios to “El baúl de sueños”

  1. Es un gatito lindo y culto pero mas que eso un compañero fiel
    entre versos y recuerdos que deja reflejada su sensibilidad
    y ternura.

    Gracias por compartir tu trabajo que considero excelente.

    Saludos y un cálido abrazo amigo Pedro

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  2. Un relato deslumbrante, con la magia de un personaje que, entre su juego y lealtad, nos amarra a los recuerdos. Felicitaciones Pedro.

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    • Gracias, Raúl, por tu valoración que me llena de satisfacción. Me alegra que te haya sido atractivo.
      Un fuerte abrazo desde la bahía.

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  3. Me ha fascinado tu relato Pedro, intuyo un fondo de tristeza y melancolía que sólo la comparte el gato, esperando con ansiedad el regreso del amo, es una historia que engancha, que se adentra fácilmente en los lectores esperando un final que se ha hecho demasiado corto. Te mando un abrazo y besos de mi bahía a la tuya. Zíngara.

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    • Gracias, Zíngara, por pasar a leerme. Me alegra que te haya llegado mi corto relato. Espero que haya más.
      Besos desde mi bahía a la tuya.

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  4. veo que en tu libro reflejas mucha tristeza, demasiados anhelos siente tu mente, tu espacio, debes crear un ámbiente mas hostil, te lo dice alguien k en sus escritos escribe la tristeza de esta dura vida, sobre todo, cuando veo gente k finge ser amado, cuando solo en sus palabras pronuncian la palabra amor, es triste, pero es así. pero me gusta tener a alguien tan especial como tu k escribe los anhelos del ayer

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    • Gracias, Juani, por pasar a leer mis recuerdos. Me alegra que hayan sido de tu gusto.
      Besossss…

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  5. Es un bellísimo relato y sólo le veo un problema
    ¡Se me hizo corto!
    Espero que ese baúl se llene, hasta rebosar, de bellos momentos.
    Besos desde el valle hasta la bahía.

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    • Gracias, querida Rosario. Espero compensar esa brevedad connuevos episodios de las andanzas y venturas de Bruma.
      Besos desde la bahía hasta tu valle.

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  6. Pedro.
    He leido tu baúl de recuerdos. Recordar es volver a vivir, sabes que me he identificado con tus letras, pues tengo una cajita con recuerdos: los lentes que eran de mi madre, las esquelas de mi niñez, etc. y cuando recurro a ellos a veces las lágrimas emergen y la sonrisa se asoma… Es lamentable que mientras pasa el tiempo menos cosas se guarden ahí.
    No sabes cuanto me ha gustado leerte.
    Un abrazo afectuoso.
    Ana

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    • Yo me alegro, Ana, que mi escrito te haya despertado interés. Así es, será cuestión de seguir guardando cosas. Aunque ahora yo comparto el mío con Bruma, jejeje.
      Gracias por pasar a leer.
      Besos desde la bahía.

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  7. AMIGO MIO, TUS PROSAS ME HACEN RECORDAR A AQUEL LIBRO QUE GUARDO DE JUAN RAMON JIMENEZ, TITULADO: HISTORIAS Y CUENTOS. ME HAN ENCANTADO TUS ESCRITOS, Y HE PENETRADO SIN QUERER EN TU MUNDO DE ESCRITOR Y POETA, EN TU CAJA DE RECUERDOS Y EN TU RINCON DE POESIA. ERES SENSIBLE COMO YO CON LAS MASCOTAS, YO TAMBIEN AMO A MIS DOS PERRITOS, Y AL IGUAL QUE TU, POSEO UNA CAJA GRANDE DE MUCHOS RECUERDOS QUE NO ME ATREVO A DESECHAR. BENDICIONES, INGRID

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    • Muchas gracias, Ingrid, por pasear por mis páginas. Me alegra que te gusten.
      Besos desde la bahía.

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  8. Encantador relato, Pedro. Ha sido un placer hurgar en ese baúl llenito de recuerdos y de sueños, el baúl olvidado que Bruma rescató, ese gatito vivaz, inquieto, tierno…Tal vez, lo ha rescatado, para que sigas llenándolo de sueño y de magia.

    Te felicito por la ternura de tu relato.

    Un abrazo desde mis montes, hasta tu bahía.

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    • Gracias, María, por tu lectura y tus palabras. Intentaré seguir llenando, si no el baúl, sí este espacio.
      Besos desde mi bahía hasta tus montes.

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  9. Por fa, por fa. Es precioso, lo pondrías en el blog? Tu Club de fans en Alange te lo agradecerá. Besitos.

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  10. Hermoso, con luz propia. Leerte es aprender y sentir.
    Besos fuertes como abrazos,

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  11. Amigo Pedro, qué buen relato, muy creativo. Me gustó mucho.
    Un abrazo.

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    • Gracias, Adolfo, por tu lectura y tus palabras. Me alegra que haya sido de tu gusto.
      Un abrazo desde mi mar.

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  12. Bellas letras, Pedro: todo un mudo de recuerdos escritos, donde atrapas al lector, querido. Saber de tu compañero don gato o gata, y esos recuerdos que se quedan en la memoría y guardas en un pequeño baúl de los recuerdos. Creo que todos guardamos en un baúl lo que ha sido parte de nuestras vidas. Personalmente, yo guardo… todas esas cartitas y dibujos que me hacían mis chiquillos con sus pequeñas manitas… Cada vez que se me ocurre mirarlas mi llanto corre, corre y suspiro y me digo…¡cómo ha pasado el tiempo! Mis poemas, a ese gran amor que no fué tan grande, un día los rompí con sus fotografías, ¡no quería recordar nada del pasado! Buen escrito, Pedro. Mi admiración por tu pluma.

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    • Gracias, Pruden, por tu bello comentario. Me alegra que te haya despertado esos recuerdos. Un placer.
      Besos desde mi bahía.

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  13. PRECIOSO, PEDRO. DE UNA GRAN TERNURA. TE ENAMORAS UN POCO AL LEERLO DE ESE GATITO, MITAD ACROBATA, MITAD PSICOLOGO… UN BESO MUY GRANDE, AMIGO MIO…

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    • Gracias, Mariquilla, por venir a leerlo. Me alegra que te guste. ¿Leíste los episodios anteriores?
      Besicos y buena noche.

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