La llegada de Bruma


Yo no podía imaginar mientras convivía con él que la partida de Futuro me iba a afectar tanto. Sin embargo las nubes no tuvieron ya el mismo color, oscuro siempre, ni el agua de la bahía la misma sal. Todo se hizo más lento en la vida y más vacío. Los papeles estaban siempre en el mismo sitio sobre la mesa y los esferos ya no rodaban por el suelo. Tampoco nadie invadía mi habitación otra que la soledad y nadie miraba desde la meseta de la terraza hacia el vacío del jardín. Tu mano, Futuro, ya no llamaba a mi brazo y el teclado de mi ordenador no era molestado mientras tecleaba partos del alma. ¡Qué negro eras, Futuro! ¡Qué negro!

La casa se hizo inabitable. ¿Cómo el silencio es capaz de sonar, sonar fuerte, naciendo de la nada, creciendo y haciéndose globo inmenso y gris de nada, penetrando todos los rincones, ocupando cada centímetro de existencia, instalándose, rey altivo, en cada flor, en cada recuerdo, en cada poro, en cada gota de oxígeno? Creí que había nacido silencio y que silencio me llamaba. ¿Tal vez, Futuro, de tanto frotarte por mi piel, te habrías destintado tiñiendo mi corazón?

Cómo es dificil que se esfume una sombra de una presencia. La ausencia del pelo en la mano, de maullidos en la cocina, de correteos por el salón, no acaban inmediatamente con el vestigio verdadero de la sombra. De ese modo, Futuro siguió viviendo un tiempo conmigo, compartiendo otras sombras en mi espacio, en mi universo. ¿Las sombras hablan? ¡Oh, sí hablan, hablan la lengua del silencio! Tal se expresaba Futuro, con otras sombras, fabricando versos tristes con su tinta negra y haciendo pintadas en el paraíso de mis sombras. ¿Tal vez esas flores marchitas del jarrón no son un verso de una sombra? Y la huella en ese cristal del salón, ¿no es acaso un tributo permanente al grito de otra sombra, un graffiti en transparencia?

Otra sombra vino un día volando en forma de colibrí. Y como las existencias que sólo son sombras se entienden en el mismo idioma, imagino yo, en mi jugo de inocencia, que hablarían y se contarían sus pequeñas historias de formas ya plenamente virtuales. Y estuvo el colibrí yendo y viniendo por mundos soñados a hablar conmigo y con la secuela de Futuro. Como quiera que fuera, un día tras llegar de trabajar encontré esta nota a la que acompañaba una imagen:

Hola noble poeta.
Este colibrí ha venido a proponerte que adoptes a este blanco gatito para que no extrañes al negrito de Rufo, tu Futuro, y así el tuyo se haga blanco como la bruma que a veces uno ve en la playa o desde tu bahia. Quizás quieras llamarlo de nombre Bruma a este pequeñin. ¿Te parece?
Cariñotes y abracito, noble poeta de mar y arena.

La gracia del detalle voló en mis pensamientos durante todo el día junto a la silueta de las alas del colibrí. Y poco a poco fue creciendo, no sé si en mi fantasía o en mi realidad o en ambas, y fue tomando materialidad la forma, como en un verso donde sólo hay emoción vivida y de pronto explota en palabras que se encadenan, que se hacen música.

Y así, dándole vueltas a la soledad y a los sueños, ya acabé por ver un rollito de lana enroscado en el sofá. Era tan tierno que casi daba miedo tocarlo no se deshiciera como la nieve, cálido en su mirada tímida, temerosa de no ser aceptada en este hogar frío con tantas sombras alrededor. ¿Cómo resistirse, real o imaginario, material o virtual, a tanta necesidad de luz? Y las manos se fueron solas, sin impulso aparente de los brazos, sin orden del cerebro, a quererlo y a crearlo. Y vi que era bueno y le di un nombre: Bruma.

Aguadulce, Noviembre de 2009


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~ por Pedro Ferreira en 29/11/2009.

10 comentarios to “La llegada de Bruma”

  1. ¡Hermoso nombre y significado para un ser que llega para hacer de nuestras horas un remanso de tibia paz!Querido noble poeta de mar y arena en tus dichos reflejas precisamente eso…tu gran nobleza.

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    • Muchas gracias, Gaby. Me alegra mucho verte en mis escritos y que sean de tu gusto.
      Besos desde mi bahía.

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  2. Comentario…

    [..]Articulo Indexado Correctamente[..]…

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  3. Ah, qué bien le sienta al alma leerte, querido amigo, querido poeta. Sin duda eres grande, sin duda alguna, porque la delicadeza y el lírico y bellísimo arte con que narras estas historias requieren de un talento inmenso y por supuesto, poseer un espíritu noble y sensible.
    Te quiero y te admiro mucho, Pedro.
    Besos fuertes, como abrazos.

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    • Muchas gracias, amiga, por tu lectura. La sensibilidad también es del lector, sin eso no sirve.
      Besos fuertes como abrazos.
      Dlb htc.

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  4. Muy bonita historia, la del gato que tanto te hace sentir, que te aporta tantas alegrías y da un gran rovoltijo a tus cosas; en ocasiones necesario para sentir que uno no está solo. Pardójicamente, se llama Bruma, pero te da luz, no te la quita.

    Besos desde la Montaña y llano.

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    • Gracias, María. A ver si sigo con la serie. Lo pensé como una especie de aventuras de Bruma que alegraran la cotidianidad.
      Besos desde la mar hasta la Montaña.

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  5. Mag-ní-fi-co, Pedro. Cada imagen es preciosa, todo por como va sucediendo…es un placer haber llegado.
    Mi abrazo,

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