“Ágora” y un poema de Marguerite Yourcenar


Mientras presenciaba las imágenes de horror crudo y terrible que se despliegan en la reciente película de Amenábar acudía a mi mente una y otra vez el nombre de Marguerite Yourcenar. Al principio pensé en una vaga asociación con sus Memorias de Adriano, pero ni la temática ni el protagonista daban cuenta de esa recurrencia.

En Ágora se escenifica una Antigüedad violenta -aunque en realidad siempre lo fue- de confrontación, más que de ideas o de creencias, de intereses y de poder, por el control, por la prevalencia de grupos, una sociedad en descomposición e intolerante. Es justamente la desaparición del ágora o foro como espacio de libre discusión e intercambio. Aunque la protagonista sea una mujer científica, Hipatia, elección acertada que honra a Amenábar, lo cierto es que la irrupción del cristianismo político y militante en el imperio acabó con la libertad de pensamiento, con la tolerancia de ideas y con la convivencia pacífica de comunidades distintas dando paso a una larga época de oscurantismo tanto en las artes como en las ciencias de la que sólo se recuperaría relativamente siglos más tarde con la expansión de otra comunidad que hacía paradójicamente de la intolerancia bandera, el Islam.

Quizás hay que subrayar algunas coincidencias entre Hipatia y Margueritte Yourcenar. Ambas vivieron épocas de horror: la primera en los desórdenes que hicieron de la ciudad más avanzada de la Antigüedad tardía una ruina decadente; la segunda tuvo que vivir dos guerras espantosas en su vida, la del 14, siendo muy joven, y la invasión nazi bastante más tarde –estando en Estados Unidos, lo que le impidió volver a Francia-, además de los períodos turbulentos de la entreguerra. Ambas tuvieron que habérselas con una sociedad en la que el papel asignado a la mujer no correspondía con sus capacidades, sus impulsos ni su forma de vida. Ambas fueron socialmente consideradas: Hipatia era enseñante, reputada por su ciencia y conocida en su época además de consejera personal de la autoridad imperial; Marguerite fue, además de enseñante,  la primera mujer admitida por la Academia Francesa (1980) y universalmente reconocida como uno de los talentos literarios más importantes del siglo XX. En Alejandría se produjo la destrucción de lo que quedaba de la Biblioteca en la toma del Serapeion (con el silencio imperial consentidor) y en la Europa nazi –otro imperio- se asistía a la caza de intelectuales y la quema de libros que no respondían a los ideales de la raza superior. La heterodoxia de sus vidas también llegó a sus elecciones sexuales: la astrónoma, aunque algunas fuentes aseguran que estuvo casada, eligió mantenerse al margen de relaciones matrimoniales, y la belga era bisexual pero eligió una pareja de su propio sexo, su amiga Grace Frick, con la que vivió la mayor parte de su vida. Ambas son educadas por su padre, en ausencia de madre, y salvando las distancias, en la cultura clásica. Ambas viajaron, también salvando las distancias, a Grecia y Roma para aprehender aquella cultura y transportarla a sus obras en síntesis superadora.

Que pesó bastante en el pensamiento y la obra de Yourcenar el horror nazi -pese a no vivirlo directamente en Europa- se puede rastrear en sus obras. Quizás por eso me la evocaba la película. Tanto en sus grandes novelas, las Memorias y Opus Nigrum, como en sus poemas: Por ejemplo en el Epitafio, subtitulado Tiempo de guerra, de sólo dos versos: “Le ciel de fer s’et abattu/ Sur cette tendre statue”.

Más relacionado con ese ambiente de la película y con la propia figura de la protagonista es este poema que también hace referencia a los sentimientos ante lo que significó la Guerra Mundial, aquí a la toma de su querida Atenas y al sacrificio del soldado Konstantinos Koukidis (traducción mía sin desmerecer la que hace Silvia Barón Supervieille en su edición bilingüe):

Bandera griega
Corre el rumor de que un evzone, encargado de llevar
los colores griegos que flotaban sobre la Acrópolis,
en el momento de la entrada de las tropas enemigas
en la ciudad, se ha precipitado desde lo alto de la
roca con la bandera.
1941. Periódicos de la época.
La orden era llevar a tierra
el jirón del color azul del cielo,
el harapo flexible donde el viento pasea,
formando un dios y deformando luego.

Con los sobresaltos alegres
de un mártir ofrecido a los verdugos,
yo escuchaba al satén viviente
sollozar y rechinar como el hierro.

Lo que me quedaba de patria
se mecía en sus pliegues insultados,
y semejaba al viudo que ora
junto a las sábanas ya desertadas.

Tomé en mis manos ese tafetán;
desde la frente hasta el pulgar del pie,
sobre mí derramé estas olas de gloria,
luego salté… ¡Adiós, sol!

Arropado en su paño como un alma
en el espesor del pasado,
parecía una gran mujer
que cae, o un pájaro herido.

La caída en vuelo se transfigura,
un ala se suelda a mi piel,
mis brazos abiertos, la envergadura
del asta al flanco, tienen la bandera.

Mi cuerpo abajo se rompe en pedazos;
pero en el cielo, curva transitoria,
mi muerte voladora habrá trazado,
el intacto perfil de una Victoria.

He aquí el texto original del poema en francés (en octosílabos -nuestro eneasílabo- con rimas masculinas y femeninas alternas, abab; en la traducción elegí la silva libre impar con predominio del endecasílabo junto a algunos eneasílabos, heptasílabos y alejandrinos, no siempre ortodoxos, y mantengo las rimas que he podido sin alejarme demasiado del original):

Drapeau grec
Le bruit court qu'un evzone, chargé d'amener
les couleurs grecques qui flottaient sur l'Acropole,
à l'heure de l'entrée des troupes ennemies
dans la ville, s'est précipité du haut du rocher
avec le drapeau.
1941. Journaux de l'époque.
L'ordre était d'amener à terre
La loque couleur de ciel bleu,
Le haillon souple où le vent erre,
Formant, puis déformant un dieu.

Avec les soubresauts de joie
d'un martyr aux bourreaux offert,
J'écoutais la vivante soie
Geindre & grincer comme du fer.

Ce qui me restait de patrie
Flottait dans ses plis insultés,
Et j'étais comme un veuf qui prie
Près des draps de lit désertés.

J'ai pris dans mes mains cette moire ;
Sur moi, du front jusqu'à l'orteil,
J'ai répandu ces flots de gloire,
Puis j'ai bondi... Adieu, soleil !

Drapé dans ces pans comme une âme
Dans l'épaisseur de son passé,
J'avais l'air d'une grande femme
Qui tombe, ou d'un oiseau blessé.

La chute en vol se transfigure ;
Une aile se soude à ma peau ;
Mes bras ouverts ont l'envergure
De la hampe au flanc du drapeau.

Mon corps en bas s'est fracassé ;
Mais au ciel, curve transitoire,
Ma mort volante aura tracé
Le pur profil d'une Victoire.

Marguerite Yourcenar, Las caridades de Alcipo y otros poemas, Traducción de Silvia Barón Supervielle, Colección Visor de Poesía, Madrid, 1983.

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~ por Pedro Ferreira en 17/10/2009.

10 comentarios to ““Ágora” y un poema de Marguerite Yourcenar”

  1. The blog is wonderful. I learned much from it.Bugaboo

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  2. Lo he leído una y otra vez
    pero, ahora, no me salen las palabras…
    ¡ Bueno sí ! gracias,gracias…
    por el placer que me causa leerte.
    Besos desde mi valle

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    • Me alegra mucho que te haya gustado tanto, Rosario. Fue un placer.
      Besos desde la bahía hasta tu valle.

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  3. Pedro,
    Una cronica paralela impactante, de cuidada redaccion, que nos adentra a la vida y pasion de dos mujeres adelantadas a sus tiempos. De huella imperecedera. Impecable.
    Un abrazo Almirante.

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    • Muchas gracias, Raúl. Las dos mujeres son impactantes y a mí me llevaron de viaje de la mano.
      Un fuerte abrazo, Capitán, desde la bahía.

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  4. Interesante lectura, Pedro. Y el poema cortante en los sentimientos al dejar pleno el dolor de un momento injusto. Un abrazo.

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    • Gracias, Clara. Me alegra que le hayas sacado provecho. Siempñre un placer recibirte en mis letras.
      Besos desde la bahía.

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  5. Excelente, Pedro. Me encanta el artículo y me deleité con tu espléndida traducción de esos versos claros, profundos, imperecederos.
    Gracias, amigo querido, por este obsequio para quienes tenemos el privilegio de leerte.
    Besos fuertes como abrazos, dlm.

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    • Gracias a ti, Liz, por venir a degustar poema y traducción. Espero que también veas la peli.
      Besos fuertes como abrazos también a ti.
      Dlb htc.

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